Poemas breves XXIV

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La acción de seguir

papeles entre papeles1, entre polvo, telas de araña, pelos blancos, un cuaderno de hojas amarillentas, los cumpleaños de cada hijx por orden de nacimiento, una lista de compras, un boceto a mano alzada del cuadro que ahora cuelga en la pared, cábalas para dejar de fumar, para curarse.

 

*

La abogada habla,

yo imagino la escena2.

 

*

No saber por dónde empezar,

sacar un cuadro,

encontrarlo habitado3,

volverlo a colgar.

 

*

Ropa4

en bolsas negras

de residuo.

En la mesa pilas de fotos,

el criterio: no se sabe.

 

*

Lxs vecinxs cuentan historias,

las escuchás como si fuesen ajenas.

 

Ana cuenta su historia5.

Trajo tres6 flores.                                                             


Lo siento mucho

se vuelve

Buenos días.

 

*

Aplausos en la puerta.

Eco.

Silencio.

De nuevo aplausos.

Eco.

Silencio.

 

Hacer

que no hay nadie.

Creerlo7.

____________________________________________________________________

1. un papel que dice

 esto es de tu padre

 firma: (en blanco).

 

2. ¡Herederxs:

 preséntense,

 pónganse de acuerdo

o no verán nada!

 

3. 1 araña en su red;

     2 bichos bolita;

     huevos de insecto (especie desconocida);

     1 polilla que se desintegra.

 

4. de trabajo, agujereada, restos

de aserrín, un recordatorio de

un oficio que nadie más

va a seguir.

 

5. tu padre pasaba por su puerta,

 cortaba sus flores, creía

 que nadie lo estaba viendo.

 

6. una por cada hijx.

 

7. ¿hasta cuándo vas a pensar

   que se fue de vacaciones?

 

 

Un lugar

Guardaste

parte de sus cenizas

en un frasco de vidrio

como si no pudieses dejar

su casa vacía

las dejaste

encima del hogar.

 

 

Para hacer leña I 

Todo bien podría construirse de madera

y arder

Babasónicos

 

Escuchá señalás,

arriba

dos pájaros carpinteros,

sus cabezas rojas brillan con el sol.

Tu padre te los enseñaba así

para que aprendieras.

Acomodás ramas en silencio

para hacer leña, elegís una y la dejás

en la mesa como si fueses a diseccionarla.

Para tu viejo ese era su templo.

Me pedís que apoye el dedo en el interruptor

por si se llega a trabar la máquina.

Ya no podemos hablar.

Pienso en las veces que llamabas

a tu padre y no atendía.

El ruido es infernal.

La viruta salta en todas las direcciones,

mis ojos siguen su movimiento, tus manos

hacen los mismos gestos que él.

Apago el interruptor.

Apilamos las ramas ya cortadas,

el piso está lleno de colillas.

Todo está tan quieto, ni el viento

silba, los gatos nos miran hacer

a cierta distancia.

 

 

Micaela Martínez (Buenos Aires, 1988). Estudió Relaciones del Trabajo en la UBA. Es docente y cofundadora de The Cat, proyecto de traducción audiovisual y literaria centrado en autores no traducidxs, e integra alguito, ciclo de poesía y música interactiva. Su libro más reciente es En la insistencia no siempre está lo urgente (ganador del Premio La Industrial, Liliputienses, España, 2025). Le encantan los gatos, leer al sol y fruncir el ceño.

 

 

Micaela Martínez
Fecha20/1/2026
Tiempo de lectura1 min
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