Proyecto Quevedo

Una performance basada en sonetos y poemas satíricos de Francisco de Quevedo realizada por Cristina Banegas. Los domingos en El Excéntrico de la 18ª

Foto de Proyecto Quevedo por Ale Carmona.

Foto: Ale Carmona

Una mesa de vidrio que funciona como escenario y refugio, que atiende el vuelo, sin mirar las alas y que parece útero cuando Cristina Banegas se acuesta en posición fetal, pero también se arrastra, gatea, debajo de sus patas de bronce macizo.

 

Cualquier instante de la vida humana

es nueva ejecución, con que me advierte

cuán frágil es, cuán mísera, cuán vana.

 

Y por qué no pensar como abrigo a una mesa con historia, con pasado, con recuerdos. Una mesa que perteneció a Nelly Prince, madre de Cristina, ícono de nuestra cultura desde muy pequeña. Un dato maravilloso que leí en una nota: su primera actuación en teatro fue a los diez años en la obra Cumbres borrascosas.

 

Desde el nacimiento hasta la muerte, el cuerpo de Banegas recorre a puro recitado ese escenario que por momentos parece frágil y por otros es como un bloque de cemento, la vida misma. Al son del cello en vivo de Lucía Gómez que compite con los sonetos de Francisco de Quevedo. Bailan ambas melodías dentro de la sala del Excéntrico, se acercan, se repelen, se miran, se presienten, se confunden, se acoplan, se disgregan…

 

Foto Ale Carmona

 

Francisco de Quevedo debe ser el poeta del Siglo de Oro que más resiste al paso del tiempo porque justamente la temática de su poesía es muy actual. Los sonetos de la obra fueron seleccionados por la actriz junto al escritor Carlos Gamerro.

 

«Y al fin, todo es mudanza –escribía en la Carta a don Antonio de Mendoza–; y aquello que vivimos poco se debe llamar vida, que lo demás es tiempo, que nos lleva tras sí; y por ello la Iglesia, la postrera palabra que nos dice es que descansemos en paz, por ser cosa que sólo en la muerte la podemos hacer».

 

Un manejo del cuerpo increíble despliega Banegas en los sesenta minutos que dura Proyecto Quevedo, trepa, se arrastra, se contorsiona al ritmo de los poemas y de la música. Es realmente un placer disfrutarla en esta performance dirigida por Jorge Thefs, performer, bailarín, director, productor, entre otras pasiones.

 

Unos días antes vi otra obra en el Excéntrico, No yo, del director Marcelo Allasino, otra puesta fantástica, y en esa oportunidad escribí algo sobre estos tiempos de las narrativas de lo instantáneo. No creo en la casualidad, o tal vez me gusta que haya coincidencias y las busco. Escuchar sonetos de siglos pasados, con rimas y palabras barrocas en esta época puede dormir a unos cuantos. De hecho, me acompañó un bostezo reiterativo de una fila más atrás (Quevedo haría una buena sátira sobre esto). Sin embargo, cuán alentador es ver emocionarse hasta las lágrimas a la mayoría de los espectadores, sentir piel de gallina luego del saludo final con la voz de Banegas, ahora sí, nada de susurros, vivando al teatro, a la cultura, a los derechos, a la patria: “¿No ha de haber un espíritu valiente?  / ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? / ¿Nunca se ha de decir lo que se siente? / Hoy sin miedo que libre escandalice / Puede hablar el ingenio, asegurado / De que mayor poder le atemorice”.

Y cuán alentador porque para verborragia, mensajes violentos, aceleración y discursos vacíos, ver estas obras, disfrutar estos ritmos, es un bálsamo para los sentidos.

 

La vida empieza en lágrimas y caca,

luego viene la mu, con mama y coco,

síguense las viruelas, baba y moco,

y luego llega el trompo y la matraca.

 

En creciendo, la amiga y la sonsaca,

con ella embiste el apetito loco,

en subiendo a mancebo, todo es poco,

y después la intención peca en bellaca.

 

Llega a ser hombre, y todo lo trabuca,

soltero sigue toda Perendeca,

casado se convierte en mala cuca.

 

Viejo encanece, arrúgase y se seca,

llega la muerte, todo lo bazuca,

y lo que deja paga, y lo que peca.

 

 

Háganse el favor de ver esta obra.

Las citas y poemas son de Francisco de Quevedo, salvo un Girondo reversionado.

 

 

Ficha técnico-artística

Selección de poemas: Carlos Gamerro y Cristina Banegas

Colaboración artística y de movimiento: Rosario Ruete

Colaboración en vestuario: Chu Riperto

Asistente de producción: Juliana Ortiz

Diseño de iluminación: Jorge Pastorino

Diseño sonoro y música en escena: Lucía Gómez

Fotografía de escena: Ale Carmona

Prensa: Prensópolis

Performer e idea: Cristina Banegas

Dirección general y producción general: Jorge Thefs

Duración: 60 minutos

 

Proyecto Quevedo los domingos a las 20.30 h en El Excéntrico de la 18ª (Lerma 420, CABA), en el marco de los 40 años de creación de la sala. Entrada general disponibles a la venta por Alternativa.

 

 

Dana Babic
Fecha21/3/2026
Tiempo de lectura1 min
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