Alice Guy: una luz en blanco y negro

El cine es una de las pocas artes en las que uno puede conocer su origen y seguir su evolución sin dejar dudas.

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El cine es una de las pocas artes en las que uno puede conocer su origen y seguir su evolución sin dejar dudas. Desde aquel 28 de diciembre de 1895 cuando se proyectaron los dos primeros cortos, uno con imágenes de los trabajadores de la fábrica Lumiére y el otro, la llegada de una locomotora a la estación (se dice que los espectadores tuvieron miedo al ver aquella máquina de frente que parecía no iba a detenerse), el cine no ha dejado de crecer hasta transformarse en una industria.

 

Conocemos en mayor o menor medida la evolución del cine, sus primeros directores, a los “iluminados” Lumiére, se suma Méliès, y una lista que incluye a Pierre Chapuis, Gabriel Veyre, Eugène Promio, Francis Doublier, Félix Mesguich o Constant Girel, cuyos nombres aportaron talento, pero hoy se desconocen.

Entre tantos hombres, tantos padres del cine, hay una figura femenina que, como sucede muchas veces, no tiene el reconocimiento merecido. Se trata de Alice Guy. Los libros de cine le dieron un papel menor al real, le adjudicaron ser una simple secretaria y posible amante de Gaumont, creador del primer estudio de cine.

Alice nació en 1873 en Saint Madé, Francia, y fue la primera mujer que en 1896 dirigió una película, es la creadora del cine de ficción, combinando ese arte con la literatura. Su primer film —de los casi 1000 que dirigió— fue El hada de los coles (La Fée aux Choux) basado en un cuento infantil.

 

A lo largo de su carrera no dejó de transitar ningún género, la comedia, el drama, policiales y románticos. Convenció a Gaumont de que el cine no era una mera muestra de temas técnicos, sino que se podían contar historias. Pero Gaumont estaba más interesado en vender cámaras y máquinas de fotografía. Sin embargo, luego de ser invitados a una exhibición cinematográfica de los Lumiére, Alice llevó adelante el primer film, con sus ideas de narración, dándole al nuevo arte una forma novedosa de narrar, y lo hizo mucho antes que otros realizadores como el famoso y ya mencionado George Méliès.

 

Un detalle nada menor es que los padres de Alice y sus cuatro hermanos, tuvieron una buena temporada viviendo en Chile, donde habían instalado una librería. Sin embargo, una epidemia de viruela los obligó a volver a Francia donde nació Alice.

 

 

Fue tanto el impulso que Alice mostraba que Gaumont decidió abrir una división dedicada a la producción cinematográfica cuya conducción fue dada a la joven directora. Sin embargo, el hecho de ser mujer le jugó en contra, muy a pesar de ser pionera, incluso Gaumont en sus memorias escritas en 1930, apenas la menciona.

 

Entre 1902 y 1907 Alice trabajó más de cien fonoesferas, que eran películas hechas para cronógrafos, un aparato que lograba con éxito sincronizar audio con imagen. En esos años, 1905, grabó en España “La Malagueña y el torero”, película coloreada a mano y que aún se conserva. También filmó la que puede llamarse primera superproducción de la historia, La pasión de Cristo. El film de poco más de 30 minutos de duración requirió el uso de 25 decorados y unos 300 extras, algo nunca visto.

En 1910 se casó con Blaché y se mudó a Estados Unidos, donde montó su propia productora Solax, pero el matrimonio fracasó, Alice se divorció, volvió a Francia y dejó de lado el cine.

Otros de los méritos de Alice fue el de utilizar por primera vez efectos especiales, filmó secuencias en retroceso o con dobles exposiciones del negativo. En el film La Navidad de Pierrot, por primera vez, se utilizó el recurso de las sobreimpresiones, y en otro de sus films: Una casa demolida y reconstruidaproyectó las imágenes al revés.

 

Su trabajo en favor del feminismo logró ver la luz en 1912, en verdad, la película había sido filmada seis años antes, pero Alice la reformuló y la exhibió al mundo. El título original había sido Los resultados del feminismo, pero trocó por En el año 2000 donde se narraba una historia de mujeres que dominaban el mundo, y se mostraba un cambio de roles en los sexos.

Los reconocimientos para Alice y su trabajo en el cine llegaron en 1953, cuando el gobierno francés daba su mayor distinción: La legión de honor. En 1964 sufrió la decepción de llegar a Estados Unidos para recuperar algunas de sus cintas, junto a su hija, pero se encontró con que la mayoría de ellas ya no existían y las pocas que pudo obtener estaban a nombre de directores masculinos.

Le negaron hasta eso, intentaron reducirla a una mera secretaría, colaboradora, abusaron de su talento para robarle su creación. Le dieron un papel extra donde ella tenía el protagónico. Alice Guy falleció a los 95 años, en una casa geriátrica, no es difícil saber que nadie le dedicó una mísera línea a su memoria. Recién en el año 2019, más vale tarde que nunca, el cine le rindió un homenaje con la película Be natural donde se cuenta su vida.

Alice Guy, directora, creadora y fundadora del cine, eso debería decir su memoria, porque por mucha oscuridad que se quiera poner sobre el talento, hay un brillo que, inevitable, por cierto, un día surge, lejano y se vuelve un tremendo sol, cámara, acción.

 

 

Marcelo Rubio, periodista, escritor y conductor de radio.

 

 

Marcelo Rubio
Fecha3/4/2023
Tiempo de lectura1 min
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