Horas extra - Por qué necesitamos reducir la semana laboral, un libro de Will Stronge y Kyle Lewis, traducido por Eleonora González Capria y publicado por Ediciones Godot en 2023.
Horas extra es un ensayo que plantea interrogantes con el objetivo de cuestionar nuestra conexión habitual con el trabajo y la cantidad de tiempo que invertimos en él. Y se focaliza en analizar los impactos beneficiosos que surgirían al reducir la semana laboral.
Una problemática histórica y contemporánea
A lo largo de la historia, se ha discutido la disminución de las horas dedicadas al trabajo. En la actualidad, el estándar laboral más extendido a nivel global comprende ocho horas diarias durante cinco días a la semana, sumando un total de cuarenta horas semanales. Esta medida fue instituida en el Tratado de Versalles en 1919, hace más de un siglo, en reemplazo de la antigua semana laboral de catorce horas diarias, siete días a la semana.
En la sociedad contemporánea, numerosas personas continúan enfrentando una preocupación compartida: el tiempo que emplean para trabajar y el tiempo que emplean para realizar sus tareas personales. Encontrar un equilibrio adecuado entre el tiempo dedicado al trabajo y el tiempo destinado a las actividades personales es una inquietud genuina y presente en la vida cotidiana.
Sobre el libro
Uno de los objetivos del libro Horas extra es contribuir a que se desnaturalice la manera de trabajar y a que los trabajadores y trabajadoras tengan una mayor capacidad de tomar decisiones sobre el propósito de su economía. Para que eso suceda, proponen sus autores, se deberán cuestionar las condiciones del trabajo y cuánto tiempo de vida se le dedica.

Pero el libro no se limita únicamente al tiempo que insumen los empleos en relación de dependencia, sino que también cuestiona los “trabajos por cuenta propia” que privan a quienes los realizan de ciertos derechos básicos. Además, hace referencia a las nuevas tecnologías (supuestamente) al servicio del trabajo y del desarrollo humano; a la división de trabajos por género; a las tareas de cuidado. Y analiza los beneficios para el medio ambiente y los efectos positivos que surgirían, a nivel social, al acortar la semana laboral.
“Es hora de anteponer la libertad, la vida y acortar una vez más la semana laboral”, afirman Will Stronge y Kyle Lewis y aseguran que el tiempo de trabajo es, y siempre ha sido, un asunto político relacionado con la distribución de la riqueza y del poder.
Los autores plantean que la necesidad de “ganarse la vida” persigue a las personas desde la adultez y se extiende aún hasta la vejez. Por eso, explican, es necesario discernir qué es lo más importante; mirar más allá de las preocupaciones económicas inmediatas y considerar aspectos más profundos y significativos de la vida para actuar en consecuencia y así poder tener un propósito más amplio que el de llegar a fin de mes.
“Hace falta reordenar las prioridades, expresan, pasar de una sociedad volcada por entero al trabajo a una donde el trabajo compita con el disfrute comunitario, el gasto libre de la energía física y la exploración de capacidades humanas desconocidas hasta ahora”.
Por otra parte, es habitual asociar el trabajo a la buena salud, pero ¿qué dicen los organismos de salud con respecto a las jornadas prolongadas de trabajo?
La OMS y la OIT han realizado “un análisis mundial de la pérdida de vidas y de salud derivada de las largas jornadas de trabajo. Sus datos indican que, en 2016, 398.000 personas fallecieron a causa de un accidente cerebrovascular y 347 000 por cardiopatía isquémica como consecuencia de haber trabajado 55 horas a la semana o más. Entre 2000 y 2016, el número de defunciones por cardiopatía isquémica debidas a las jornadas laborales prolongadas aumentó en un 42%, mientras que el incremento en el caso de las muertes por accidente cerebrovascular fue del 19%”.
En este sentido los autores sostienen: “Urge reconocer que el empleo no puede considerarse condición suficiente para garantizar la salud individual y la seguridad económica”. El aporte del trabajo hacia una vida digna en un entorno seguro para los seres humanos sólo podría considerarse suficiente si se establecen las condiciones sociales adecuadas para este propósito.
Además, indican que los agentes con la capacidad de impulsar estos cambios y lograr la transformación en nuestra vida laboral, son los sindicatos, los movimientos sociales y los políticos. Trabajando en colaboración conjunta, adoptando una mirada enraizada en la sostenibilidad, la equidad de género, el progreso humano y, sobre todo, la libertad.
En síntesis: descansar, disfrutar tiempo con los seres queridos, participar en actividades autónomas, tener independencia del trabajo y de los superiores, son elementos esenciales para el bienestar humano. “Al fin y al cabo ―enfatizan los autores―, el tiempo es vida”.
Mirtha Caré, periodista, cofundadora del estudio de corrección agua ardiente. Autora de Ataka Kamchatka - cuarenta y ocho poemas y un viaje (Esa luna tiene agua, 2022)


