Voy a hablarles primero de Juan Carlos Kreimer. Posiblemente ustedes ya sepan quién es Kreimer y entonces voy a redundar un poco. Pero, si realmente no saben de quién se trata, se harán una fiesta. Kreimer es un periodista, un escritor que tiene más de 60 años de oficio y más de 80 años de edad. Pero eso no es lo importante. Kreimer es un adelantado, un pionero, el que llegó antes mientras los otros daban vueltas.
El que se dio cuenta de que el principio estaba antes.
Kreimer fue el primero que escribió sobre rock en Argentina en revistas formales, por ejemplo, en la revista Claudia, el que publicó los dos primeros libros sobre rock: Beatles and Co. y Agarrate en los fines de los 60, comienzos de 1970 y el que escribió la contratapa del primer disco de Manal para el sello Mandioca, esa gloria de Jorge Álvarez.
Ya en el exilio, en Londres, Kreimer participó de toda la movida inicial del punk y en 1977 escribió Punk, la muerte joven, una auténtica leyenda. Londres y después Buzios y el primer atisbo de las terapias alternativas, el vegetarianismo y el budismo zen. Y llega la revista UnoMismo en 1982, Kreimer como director y el descubrimiento de algo nuevo. Fueron 14 años, 132 números y un día se cansó y se fue. Mientras tanto, libros de ficción y terapias de la masculinidad con Rehacerse hombres y El varón sagrado. Y después, como editor en la serie Para principiantes, libros gráficos de vidas de famosos para aprender. Allí, como autor, para esa saga de LongSeller/Era Naciente, Kreimer escribe dos libros. El Krishnamurti junto al dibujante Martín Arvallo y Contracultura, una vuelta por los beatniks, hippies, rockers, punks, pacifistas y rebeldías civiles, junto a los dibujos de Frank Vega. Y más libros y más talleres. Todo, en supersíntesis para presentarles, a quienes no lo conocen, al periodista y escritor Juan Carlos Kreimer.
Y llegamos, a trazos gruesos, a 2025. Kreimer dando cursos y talleres titulados “Para qué pasamos por la Tierra”, con módulos para “Aprender a recordar” y “Morir para renacer” y otros con “La carta que trajimos escrita en el corazón” y “La visión es la misión” junto a Fernanda Recabarren y la música de Emuna Drums. Todo dentro del programa “Viajes al Ser” articulando espiritualidad no religiosa y psicología transpersonal. Y la sorpresa de fin de año, la publicación de su último libro La ingrata tarea de no dejarme querer (Seix Barral, noviembre 2025).
Nuestro plato fuerte de hoy. Hablarles de este bello libro, que no es de ficción y navega el medio término de la no ficción y la etiqueta de “basado en hechos reales”. El entrecruzamiento de dos diarios personales que dialogan entre sí.
El diario personal de la mujer de Kreimer (ya fallecida) y los diarios de Kreimer en paralelo. Historias alternadas, puntos de vista, créditos y descréditos. Dos diarios que dialogan más allá del amor, más allá de la vida y de la muerte.
El libro abarca nueve años. Va desde 2013 a 2021 con los cruces de ambos diarios intercalados en tipografías diferentes. En el comienzo del libro, en una breve explicación, ella lo autoriza.

“Que te autorizo.
¿A qué?
A que juntes mis diarios y tus notas.
Hasta ese momento yo no sabía que ella llevara un diario. Me pegó la idea de reunirlos como forma de recuperar lo que habíamos vivido”.
(al inicio de La ingrata tarea de no dejarme querer)
Y ahí comienza el cruce de los diarios y notas de cada uno, al cambio de los puntos de vista y a una verdadera historia de amor de los dos protagonistas.
Los diarios suman el amor adulto, después de idas y venidas en la vida, donde se entrelazan todo el tiempo la duda, el miedo y la incertidumbre a ser realmente amado por el otro. Los diarios hablan de amarse profundamente pero, en paralelo, habla de la simulación del amor. Tirar de la cuerda y después recogerla. El miedo a la entrega y en el fondo —los dos—, estar incapacitados para disfrutar ese amor completo.
En el diario del año 2014 ella (que no tiene nombre) escribe: Necesito acotar el sufrimiento espiritual, saber porque sufro, encontrar músicas que evoquen esta tristeza. Escribir mi versión del Sistema Milderman (1). Hacerlo claro, actualizarlo.
Y él (Kreimer) en el mismo año, atravesado. “Me gusta porque también está herida. En ella reconozco una matriz de dolor y fortaleza. No puedo explicarme qué me hace creer que tendremos algo fuerte, que ella me corresponde. Tiene algo que admiro”.
Y avanza y retrocede ese amor entre adultos. Amor de gente grande. Con la defensa, a capa y espada, de la libertad y la independencia de cada uno. Palabras, palabras… como decía la vieja canción que cantaban juntos Alain Delon y Dalila, una clásico romántico sobre la galantería y las promesas vacías. En el diario del 2016, él escribe: “¿Amigovios, amantes, maestra-alumno con derecho a roce, viejos garchadores que ahora hacen lo que pueden, compañeros de camino, enemigos íntimos, (…), gladiadores que bajaron las armas, cómplices? Nos une el amor y el espanto y somos la y griega”.
Y ella en el diario de 2017. “No me es fácil dar pasos hacia él. Tomar la iniciativa me resulta extraño. Cuando me dice Hoy no puedo, parece que quisiera evitarme. Temo perder esta seguridad. Caro pagué por ella”.
Los diarios, la mirada de cada uno por separado, las anotaciones prolijas de ella y el cierto deshilachamiento de las agendas/notas de él van siempre a la misma pregunta. ¿Pueden dos personas maduras, bien adultas, volver a enamorarse después de los largos recorridos de cada uno?
Respuesta 1: Sí.
Respuesta 2: No.
2020. Ella. “Si me pongo a pensar en vos, dejo de amarte. Hacé algo para que no deje de amarte”.
2021. Él. “O es muy sabia al no distraerme cuando escribo o no le importo. Lo que sea, me tranquiliza que esté ahí, por la casa, por mi vida.
Después, ese mismo 2021, vendrá el final, la tristeza, la enfermedad y la muerte.
El diario de Kreimer avanza y crece y el de ella se va deteniendo de a poco. “Cómo será quererte sin que estés? Olvidame, siempre estaré a tu lado” (diario de él).
Lo último que escribe ella antes de morir.
“En el trabajo y en el orden.
Soy todas.
Confirmalo en el universo proveedor”.
Después los diarios y nada más. Fin de esta historia de amor.
(1) El sistema Milderman es una disciplina psicofísica que integra movimientos rítmicos, yoga y meditación para el autoconocimiento y la expansión personal para la liberación de los bloqueos emocionales. Fue creado por Susana Milderman.
Fernando González
Profesor, periodista y exrector de TEA y DeporTEA. Trabajó en radio Del Plata, el diario Página/12 y las revistas El Periodista, UnoMismo y Playboy, entre otras.


