EDITORIAL

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4 de agosto de 2023

Burak, un espacio cultural independiente

"Si (como el griego afirma en el Crátilo)
El nombre es arquetipo de la cosa,
En las letras de rosa está la rosa
Y todo el Nilo en la palabra Nilo”

El Golem
Jorge Luis Borges

DANA BABIC

Cuando la revista nació no se llamaba Burak, tenía otro nombre. Tuve que cambiarlo.
Ya había empezado a generar contenido, estaban funcionando las redes sociales. No había pensado otras opciones para identificarla, así que durante un breve tiempo fue la revista sin nombre.

Parece simple llevar adelante la acción de poner a cada cosa la denominación que le corresponde, pero no siempre lo es.
Hice listas de lo más diversas, pedí colaboración entre mis amigos, no daba con el arquetipo de la cosa, como dice el poema El Golem.
Dejé de forzar el encuentro: Ya va a llegar. Pero pasaban los días y nada.
En Crátilo, el diálogo de Platón, Sócrates cuestiona tanto la teoría del nombre en sí como el naturalismo de que todo fluye. ¿Qué hago?, pensé. Me rendí.

Fue entonces que un amigo me sugirió leer El libro de los seres imaginarios, de Borges y Margarita Guerrero, como ejercicio de inspiración. Y ahí lo encontré: El Burak


«El primer versículo del capítulo diecisiete del Alcorán consta de estas palabras: "Alabado sea El que hizo viajar, durante la noche, a su siervo desde el templo sagrado hasta el templo que está más lejos, cuyo recinto hemos bendecido, para hacerle ver nuestros signos". Los comentadores declaran que el alabado es Dios, que el siervo es Mahoma, que el templo sagrado es el de La Meca, que el templo distante es el de Jerusalén y que, desde Jerusalén, el Profeta fue transportado al séptimo cielo. En las versiones más antiguas de la leyenda, Mahoma es guiado por un hombre o un ángel; en las de fecha posterior, se recurre a una cabalgadura celeste, mayor que un asno y menor que una mula. Esta cabalgadura es Burak, cuyo nombre quiere decir "resplandeciente". Según Burton, los musulmanes de la India suelen representarlo con cara de hombre, orejas de asno, cuerpo de caballo y alas y cola de pavo real.

Una de las tradiciones islámicas refiere que Burak, al dejar la tierra, volcó una jarra llena de agua. El Profeta fue arrebatado hasta el séptimo cielo y conversó en cada uno con los patriarcas y ángeles que lo habitaban y atravesó la Unidad y sintió un frío que le heló el corazón cuando la mano del Señor le dio una palmada en el hombro. El tiempo de los hombres no es conmensurable con el de Dios; a su regreso, el Profeta levantó la jarra de la que aún no se había derramado una sola gota.

Miguel Asín Palacios habla de un místico murciano del siglo XIII, que en una alegoría que se titula Libro del nocturno viaje hacia la Majestad del más Generoso ha simbolizado en Burak el amor divino. En otro texto se refiere al Burak de la pureza de la intención»


Burak se convirtió en una gran comunidad que comparte un interés común: la difusión de letras y arte. Mi deseo es que acompañen y participen, pero por sobre todo que disfruten de este espacio tanto como yo.